MARTES SANTO
Andalucía es mi novia, Soria mi madre, por eso cuando el martes pasado fui a verla me recibió como a los hijos pródigos, llena de amor y de atenciones. No importaba que lloviese o nevase, ni a mi ni a Álvaro Domecq Romero, que al fin y al cabo era el invitado de honor. Como decía el Doctor Sala de Pablo, Soria es más fría por esta más cerca del Cielo.
Visitamos la Cuadra Antares que tanto prodigo su padre en donde tiene un busto dedicado a su memoria; inauguró las Undécimas Jornadas gastronomico-taurinas del Toro de Lidia en el “Fogón del Salvador” en las que de nueve platos, cinco, estaban elaborados a base de carne de toro bravo; visitó Valonsadero y los corrales de Cañadahonda de donde salen los novillos el Jueves la Saca camino de la Ciudad; pronunció una conferencia sobre el arte ecuestre y fue nombrado Socio de Honor del Club Hípico de Soria. Me olvidaba decirles que tras la visita a la cuadra, la comida y disertación se debatió intensamente de toros y caballos. Le agasajaron, por sorpresa, con almuerzo y cena, de productos de la tierra los de Casa Garrido. Al final se fue sorprendido, por el recuerdo que de su padre se tiene, por la asistencia masiva a los actos, la intensidad de los coloquios y sobre todo por la falta de austeridad en nuestras costumbres.
Conocía la ascendencia soriana de ganaderos como Moreno de la Cova, Félix Hernández, Felipe Bartolomé o Pablo Romero pero ignoraba que D. Pedro Domecq Diez, el padre de Álvaro, llevase su segundo apellido, por su madre, hija del pueblo soriano del Cubo de la Solana.
Comenzó la Semana Santa con lluvias torrenciales que impidieron la salida de no pocas cofradías, con el consiguiente disgusto para sus penitentes que dentro de una semana en Sevilla y de dos aquí, cambiaran las túnicas por el terno de ir a los toros y el cirio por el puro. Semana de dolor incrementado en los aficionados por la inesperada muerte del maestro de Fuengirola, Manuel Márquez que contaba solo con 61 años y se encontraba en su salsa, toreando. Fue después de Ordóñez el matador malagueño más importante. Mandó en el escalafón por los años de 1.965 a 1.970, en los que brincó de las cien actuaciones a pesar del “El Cordobés”.
Más que dolor, vergüenza ajena es la que sentí al enterarme del comportamiento de Rafael de Paula, apoderado de Morante. Mientras el de la Puebla daba la vuelta al ruedo tras desorejar un novillo en Moralzarzal salió al albero el jerezano, ante el asombro de público y profesionales, se dirigió al Usía y levantando el dedo índice de su mano derecha, exclamó: "¡Este es el número uno, señor Presidente, el número uno y después de lo visto ya no quiero ver más!", acabó en manos de la policía que le salieron al paso. Tanto desatino merece un escarmiento ejemplar.
Y mientras eso hace un profesional del toro con barba y bigote,-que esa es la pinta que le canta al extravagante Paula-, otros amantes de nuestra Fiesta, coherentes, como Luis Corrales, Boadella, Sabina, Vargas Llosa, el catedrático de la Sorbona Francis Wolf y muchos mas, han presentado en Madrid una Plataforma para Defensa de la Fiesta, en un proyecto denominado de “Promoción y Difusión de la Fiesta” que tiene como objeto que el Estado Español la defienda y reconozca, y partiendo de ahí, instar a la UNESCO a que la considere patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. Ellos mismos, contando con el apoyo nuestro, serán los encargados de difundirla y defenderla ante tanto ataque. Gracias.
Buenas tardes.
Fernando Gª Terrel
COPE, 3-4-07


