CASA DE ANDALUCIA EN ZARAGOZA
EL MENTIDERO

EL MENTIDERO

LLUEVE

Lluvia en Sevilla,  arte a raudales, esa es la dinastía de  Manzanares.

Es lo último que  quedo impreso ayer en mis retinas, la faena del alicantino en medio del aguacero y no quiero borrarlo. “La lluvia en Sevilla, es una maravilla”. Recordé, como ustedes tardes de agua, de pies descalzos, de sonoros triunfos. Es como si los toros refrescasen sus ideas y espoleados por el frescor dejan de ser bobalicones y desrazados. Quizás recuerden el campo en que vivieron, la necesidad del líquido preciado, que cuando al fin llega, aunque sea en la Maestranza, les hace variar su comportamiento y hasta embisten complacidos y contentos.

Contento, muy contento estaba el sabio de  Galapagar que pasó con nota alta los deberes, el jueves pasado e  incluso con vuelta al ruedo a uno de sus discípulos. Ahora se le ve en los tendidos del Baratillo sacando pecho y vestido impecablemente con su traje de Corpus y corbata celeste, como buen sabedor de las modas sevillanas. Cuando le preguntan su opinión sobre el comportamiento de los toros en la Feria, el muy demonio, se torna angelical y oculta lo que piensa. Tampoco lo hace Pepín Liria  que en su despedida, con “victorinos”,  hizo a la vez de novillero y de maestro, de artista y de esforzado pero se tropezó con un palco insensible que le negó lo que le pedían y quería para colofón de su carrera.

¿Qué como un ex presidente se atreve a hablar del palco?. Tienen razón, no debería hacerlo, pero la colega  de ayer tarde, -que es la misma que le escatimo al de Ceheguín su éxito-, creo que no  ha visto todas las corridas. De lo contrario se hubiese fijado en el mal comportamiento de los “Parladé”, del día anterior y evitado que saltase al ruedo maestrante ayer, otro del mismo hierro. Cuando se devuelve un toro se intenta mejorar el espectáculo, no empeorarlo a sabiendas.

Por cierto, cuando era presidente intentaba lucir, como Victorino, mis mejores galas, como el resto, sin llegar al bombín y chaqué de Pamplona, pero…señora, en una plaza de primera en la que todo el mundo viste tan guapamente ¿cómo usted se despacha con un jersey y con esos pelos?, ¿no se da cuenta que choca mucho con el público y aun más con el Usía que le precede, al que le planchan los pañuelos y en cuanto los usa, los entrega al ujier que tiene a su espalda como si infectaran? Coquetería femenina aparte, entienda que la fiesta que usted preside es la única en que hombres y mujeres se visten de luces para enfrentarse, quizás con la muerte.

¡Qué llueva, que llueva…que caiga el agua!, que incluso puede caer en alguna tarde en que José Tomás ha conseguido meterse en Madrid. ¿Quién dice que todo esta arreglado? Ni la ingerente Esperanza Aguirre, ni los Choperitas, ni Salvador Boix son nadie para llevar adelante la sin razón sin contar antes con los nublados. Puede ocurrir que también llueva tanto en las Ventas que se suspenda alguno de esos festejos y así se haga justicia entre la gente del toro, porque nuevas fechas no caben..

Gracias Tato por tu generosidad. Seguro que tu faena de dos orejas no te hubiese importado que la retransmitieran al mundo entero. Los que no pudimos ir a verte nos conformamos con lo leído. “El Tato” consiguió reunir a sus amigos: Espartaco, Litri, Rivera, Bohórquez y el novel Gómez del Pilar en la que fue Chata carabanchelera para explicar al mundo y a su pupilo Julio Benítez, que el Tato es el Tato y sigue teniendo la rasmia suficiente para tirar “palante” con festivales como este, en el que triunfó y venció al utrero como en su día al cáncer.

Llueve en la Maestranza y en la Misericordia.  Las campanas del campo tocan a gloria.

 

Fernando Gª Terrel
                                                                                                                            COPE, 8-4-08.

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