DE AQUÍ Y DE ALLÁ.
Las nubes se posaron sobre la Plaza, ocultaron al sol, y Sevilla sin sol es diferente. La Feria ha estado nublada, es mas, lluviosa, al igual que los toros y toreros. Le ha faltado esa luz que iluminara lances y embestidas. La Maestranza, este año ha estado triste, ha llorado. Menos mal que sus campos al fin ya se han mojado.
En sus dehesas han debido quedar los toros buenos, así que en San Isidro o incluso en el Pilar, quizás podremos disfrutarlos, porque los que han salido de los chiqueros, han sido generalmente malos. Muy malos.
Eso n es de recibo. Sevilla es alegría. No tanta suspensión por culpa del agua. Lo que por allí se toma es, manzanilla. Agua para los peces y los prados. A los toros no les gusta y tampoco a algunos toreros que no saben nadar. El ciclo de corridas, del gusto de los toristas, pasó con más pena que gloria y el de las toreristas tampoco los supero. Muy parco es el bagaje. La corrida de Victorino y algún que otro retal de otros encierros. Escasos los detalles y aun mas escasas las faenas rematadas, salvo la de Manzanares.
Los cabestros de Florito, por lo visto solo sirven para Madrid, pues en la Maestranza los nueve bueyes no hicieron otra cosa que exhibirse y al final fue el mayoral de plaza, el que a punta de chaleco se llevó a los despachados al chiquero. Como hacia Pepito, el corralero de la Misericordia, al que por cierto, ayer saludé.
No debo entrar al trapo respecto al presidente que suspendió el festejo. Solo diré que los toreros tenían su razón. Cuesta mucho estar anunciado en aquellos carteles para luego no actuar, aun cuando el piso de la plaza este convertido en un barrizal. Salvador Vega pudo desquitarse el domingo en Vistalegre pero sus compañeros no gozaron de esa oportunidad.
Terminó la feria andaluza con los miuras, de los que tan solo uno, le sirvió a Valverde para triunfar. Antaño el ciclo se cerraba con la corrida del lunes de resaca donde eran dueños y señores los guardiolas que por cinco años consecutivos consiguieron el premio a la mejor ganadería del ciclo. Ahora las resacas se cuidan de otra forma, con abstinencia, incluso taurina.
Vuelvo a casa por recordarles que hace catorce años se celebraron las Jornadas Taurinas de Presidentes de plazas de toros en las que Ernesto Gascón y yo mismo llevamos directamente el peso de la organización.
Antes no se había efectuado una convención similar, por eso me alegra que el jueves y viernes próximo se inicie el primer Congreso Nacional sobre la Fiesta de los Toros y el Gobierno Local, con añadidos de exposiciones, charlas, coloquios, visita a la Plaza… siempre bajo el patrocinio de una Institución tan taurina como es la Diputación Provincial de Zaragoza. Confío en que, si bien los matriculados tan solo somos 150, disfruten del resto de los actos muchos más. Merecen la pena.
Luego vendrá San Jorge y su mini-feria y algo más tarde nuestra feria andaluza. Dios quiera que para entonces llueva en el campo, no en el ferial. Ya se sabe, nunca llueve al gusto de todos..
Fernando Gª Terrel
COPE, 15-4-2.008.


