CASA DE ANDALUCIA EN ZARAGOZA
EL MENTIDERO

EL MENTIDERO

FERIAS DE PASIÓN.

Cada tarde el torero tiene una cita incierta, quizás con la muerte. Gloria, sangre, triunfo, riesgo…,  son opciones con  las que a diario juega. Conoce el peligro de esa profesión,  que le obliga a la ejecución de su obra de arte cuando se encuentra inspirado.

Enfrente, no tiene un enemigo, si un oponente, que le puede hacer mucho daño, romperle el lienzo, por eso en su léxico utiliza a menudo la palabra Dios y al El se encomienda, confiando en la protección que pueda darle ante el reto que se plantea.

Por lo general, los toreros son personas religiosas, creyentes, conformes con la voluntad del Creador y deseosas de que nunca les toque a ellos la decisión fatal, pese a sus retos. Por eso en las horas anteriores a la corrida, en la habitación del hotel rezan en intimidad en sus capillas portátiles, que sus mozos de espadas les preparan, a sus vírgenes, cristos o santos de su advocación.

Antes del paseíllo, en la Capilla de la misma plaza,  vuelven a hacerlo, pidiendo protección y fuerzas para sobrellevar el temible peso de la cornada, si se produce, y de sus consecuencias. En sus corbatines lucen en oro o plata las figuras de quienes son devotos e incluso en sus monteras y relicarios algunos guardan la estampa de su predilecto, mientras otros los tilizan para ocultar otro tipo de sortilegios.

Este año en Valencia casi se han cruzado por la calle los hombres de luces con los nazarenos. En cuanto termine la “Cremá”, los primeros cofrades desfilarán por la Ciudad del Turia y puede que alguno de los penitentes lleve albero en su calzado.

La Semana Santa ha llegado confundida entre las Fallas y la Feria de Sevilla, sin tiempo casi de cambiar el terno de luces por el habito penitencial, para seguir, como les gusta, a sus Cristos y Dolorosas por las calles de Sevilla, Córdoba, Granada o Jaén.

Cito estas ciudades andaluzas por qué precisamente en ellas, toreros de antes y de ahora, han sido y son fervientes devotos y hasta han llegando a ser hermanos mayores de las cofradías. Les gusta seguir en las noches de incienso y romero, de saeta y mantilla a la Virgen o a su Hijo y se hacen penitentes, algunos portando incluso su propia cruz a cuestas como Enrique Ponce y su cuadrilla. Toreros piadosos, que sentirían no poder acompañar a su Esperanza o a su Crucificado.

La Fiesta Brava por momentos deja de serlo para convertirse en la Fiesta de Pasión. Es la hora de agradecer y los hombres de luces, de oro, plata o azabache lo hacen en estas Semanas Santas de toda España, pero especialmente en Andalucía.

También los del “Mentidero” seguimos el Domingo los pasos de la Cofradía hermana, la de los nazarenos de Jesús de la Humildad y de su Madre Maria Santísima de Dulce Nombre que mecidos a hombros de sus costaleros desfilaron por las calles del Casco Antiguo e incluso dentro de la Catedral de la Seo, por un especial privilegio.

Privilegio del que goza Antonio Navas, Presidente de la Casa de Andalucía, de ser capataz de uno de los dos tronos que a sus toques de orden, elevan el paso a los cielos y al pueblo zaragozano como sucede en cualquier hermosa noche Santa andaluza.

Pasión en los ruedos, Pasión en las calles. Devoción y arte.

 

Fernando Gª Terrel.
                                                                                                                          COPE 18-3-08.

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