A VUELTAS CON JOSÉ TOMÁS
En la puerta del colegio de mi nieta me encontré con José Luis Gran Gallego, “Romito”, el que fuera subalterno zaragozano. Me habló ilusionado de sus proyectos literarios, tras la publicación de su primer libro “Ilusiones y quimeras” y me reprochó por enésima vez el trato que en un comentario di a José Tomás por haber criticado a Enrique Ponce desde Méjico.
Mira José Luis, no me retracto de lo que dije y de lo que siga diciendo en adelante sobre este imponente matador que va a acabar con la camada de Nuñez Cuvillo y a reverdecer laureles de los coletas mas antiguos que él, cada vez que decida hacer el paseíllo, eso si, sin cámaras de por medio, para que nadie chupe de su arte ni de su imagen y es que el muchacho, es así de generoso.
A lo largo de la historia siempre han existido, en los tendidos y en la calle, rivalidades o preferencias, incluso de índole política, como la que por 1.788 existía entre los diestros sevillanos, Juan León y “el Sombrerero”. Este era el preferido por los absolutistas y aquel por los liberales, pero nunca pasó nada entre sus seguidores, aun cuando entre ellos no se cruzaran una palabra ni en el paseíllo. También sucedió entre el rondeño Pedro Romero, torero de los “entendidos” y el sevillano Pepe-Hillo, torero de multitudes, pasando por la edad de oro zaragozana con los de Herrerín y Ballesteros y así hasta llegar a los comienzos del tercer milenio y la reaparición de Tomás.
Te confieso “Romito” que pese al respeto profundo que siento por todos los que os habéis puesto o se ponen delante de un toro, no cabe en mi cabeza que él sea la única opción a la que se apuntan intelectuales de pacotilla que solo van a la plaza si hace el paseíllo su torero. Me sobran los Sabina, los Serrat o los Autes que jamás cantan en público a la Fiesta española y a sus toreros.
La gilipollez rematada ha corrido de parte del cantautor filipino Luis Eduardo Aute, que aun siendo un asiduo de las Ventas, no está redimido de que sus manifestaciones no sean de mi agrado y menos si dice cosas como estas: que el mundo se divide en dos, los taurinos y los marcianos o que una tarde de toros de José Tomás solo es comparable con un buen polvo, eso si, de enamorados.
Soy partidario de todos los toreros honestos, me encanta ver al público que acude e incluso llena las plazas, no lo soy de las minorías elitistas y de ocasión. Me gusta que intelectuales y artistas se decanten a favor de los toros y que si es preciso, vengan los marcianos a ver al de Galapagar, que aparcamientos para OVNIS ya se pondrán, pero más sandeces, ni una.
En la temprana Feria de la Magdalena de la Ciudad de la Plana, Enrique Patón lo ha contratado para el jueves 28 de febrero con “jandillas”, y un día antes, el paisano José Luis Marca que dice que se aburría, pese a los años, reaparece en esa feria apoderando al diestro francés Jean Bautista Jalabert, secundado por su yerno Paco Ojeda.
Siguiendo con franceses. Mientras esto sucede, el recién separado y aun no casado Presidente de la Republica Francesa Nicolas Sarkozy, si que ha dado toda una lección, no solo de amor y desamor, sino en defensa a la Fiesta Internacional de los Toros al haber denegado una petición de sus antitaurinos que le pedían la prohibición a menores de quince años para asistir a los espectáculos taurinos. Les ha dicho que el amor, es el amor y que las corridas…hasta de toros, son una tradición tan francesa que hay que respetar por ser del gusto de muchos de sus compatriotas y también suya.
¡Olé los buenos lidiadores!
Fernando Gª Terrel
20-Enero-2.008.


