DOMINGO DE PASIÓN
Antes de que timbales y clarines tocaran a gloria, a las cinco en punto de la tarde, a las nueve en punto de la mañana, se fue hacia su ignorado paraíso, tras una dolorosa semana de pasión y agonía mi querido amigo Tito, corneado de muerte hace cuatro meses por el terrorífico cáncer. Como en vida me dijo que mis crónicas le gustaban, soñando en el milagro de que las ondas puedan llevarle mis palabras, al menos de los martes A pesar de su ausencia, y alguna incomprensión, sigo con él y con ustedes. ¡Va por ti, soriano!
Tras la “Nit del foc”, llegó el momento de seleccionar a matadores y ganaderos que recibieron el privilegio del indulto de la “cremá” taurina para pasar a engrosar las vitrinas del museo de triunfadores de Fallas.
Cuentan las crónicas que un tal Ponce, que lleva cuatro días en esto, fue el que pese a su desatino con los aceros, sacó de las entretelas tanto arte, tanta improvisación, tanto purismo, tanto poderío, técnica, sapiencia, tanto regusto por lo que hacia con mano tonta incluida, tanto de todo, que los tendidos, embelesaos con la visión, emocionados, pidieron la puerta grande para el “novato”.
Cayetano superó con creces la primera revalida en coso de máxima exigencia, en el que el Juli sentó cátedra con su proverbial profesionalidad para salir mas que airoso del trance. Del resto anoten los aprobados de Liria, “El Fandi”o Cesar Jiménez. Se placearon a menor altura, el esperado José Tomás y su precursor Vicente Barrera que sin embargo, partió al toro y recibió los honores del mejor espadachín. De los del escalafón inferior, Alejandro Esplá demostró tan buenas maneras, que nada mas verlo, se encapricharon de él los franceses Simón Casas y Roberto Piles y de ahora en adelante intentaran guiarle por la senda de los buenos toreadores, con permiso de su padre.
De los toros, salvo alguno que por su cuenta dijo: “voy a estar a dignificar al hierro que en los lomos me marcaron”, pasaron la mayoría sin pena ni gloria y les calificaron, al igual que a los del Domingo de Gloria de: impracticables, imposibles, mansos, deslucidos, desrazados y otros epítetos menos benévolos. Es un pésimo dato, que entre tanto cornúpeta el premio a la mejor ganadería quede desierto.
Hasta el próximo año olvidaremos, de momento, las ferias levantinas para centrar la atención en la Sevilla televisada, a donde algunos acudirán a ver, in situ, las corridas de Palha, Cuadri, Cebada o Victorino y otros, a los coletudos que en farolillos lucirán sus artes con los descendientes de Domecq, que son demasiados. Para colofón, la gesta del Fundi que hace doblete con los Miuras portugueses y sevillanos y además de no poner pegas a lo contratado, se deja televisar incluso para los pobrecitos, y está encantado con su suerte: el poder torear. Con toreros así da gusto.
En las corridas del Domingo de Resurrección, tan solo José Tomás subió a su gloria particular, aupado por los costaleros de la Malagueta. El Cid, casi lo consiguió en la Maestranza. Sabor amargo, infernal, para Julio Aparicio tras su tremenda cornada en sus entremeses venteños. La quintaesencia de Morante, cual mariposas, posaron sus alas en el percal del de la Puebla mientras se mecían al aire de los algodonales. Después, desparecieron de los algarazos de marzo para terminar, según los profesionales de la crítica taurina, escuchando sendos silencios, que en la plaza más honda de España debe resultar aun más profundos. ¿Alguien ha escuchado un silencio?. Un quite por verónicas, muy adecuado con la semana que terminaba, no es demasiado bagaje para su esportón.
Del Pana y de los puros no cuentan nada y es que, digan lo que digan, Méjico y Vistalegre no son Las Ventas
Fernando Gª Terrel
COPE, 25-3-08


