CASA DE ANDALUCIA EN ZARAGOZA
EL MENTIDERO

EL MENTIDERO

ESPERANZA Y DESESPERANZA.

El Corpus ya no es en jueves, ni reluce más que el sol, ahora, salvo excepciones, se celebra en domingo y hasta llueve, como en las Ventas la tarde en que Morante, se quitó el canotié, la chaqueta ceñida de ojo de perdiz y los zapatos de charol para ceñirse el traje de luces,  su mono de trabajo, que le favorece mas, para complacer a los que llenaron la plaza y bares con televisión.

Aun tuvo tiempo entre toro y toro de fumarse un puro en el callejón que debió de servirle de sedante y las bocanadas de inspiración, para luego torear y convencer a los madrileños con su arte y hasta cortar una oreja. Por algo el de la Puebla ha sido nombrado nuevo “Embajador del Habano”, a iniciativa de los sucesores de la antigua Tabacalera Española: para rendir homenaje a personajes que gustan de exhibirse fumando puros como él.

Mientras el gerente de la Misericordia hacia la feria de su otra plaza de Toledo, en nuestro coliseo, hubo novillada picada con cambio de reses de Martín Peñato por las de Pío Tabernero, que tenían más kilos que cuernos, fuerza  y estampa ¿como serian las que devolvieron al campo?

  Las vueltas del capote de Alejandro Lalana, el debutante con caballos, eran verdes como la esperanza que hizo concebir tras su actuación. Verde está, pero mostró que es fruto que puede madurar corrigiendo detalles, si se preocupa mas de torear que de mirar a los tendidos y gesticular. Maneras dejó con capote y muleta y esperanzados con su futuro en el que puede llenar el hueco en el escalafón intermedio del que estamos casi huérfanos en Aragón. Encima maneja bien los aceros como lo demostró al despachar al de la jota, con una estocada que antes, por  si sola valía una oreja; trofeo que le otorgó el Usía, por eso y por que la pidió el respetable..

Esperanza es la que tenia Carlos Escolar “Frascuelo” para, a sus sesenta años, citarse en la plaza de sus amores, nada menos que con los “cuadris”, pero miren por donde no fue uno de ese hierro, sino de San Martín el que le cosió los muslos a cornadas y es que los santacolomas, aun con menos cuernos son mas certeros cuando cogen, sino que se lo pregunten al “Payo” lo que le pasó con el de la “Quinta”.

Esperanza tenía el grandullón Israel Lancho de salir por la puerta de la calle de Alcalá tras la faena que le hizo al sexto de Trigueros, que puede ser el de la feria, y que se desbarató con el acero. Pese que el zamorano Andrés Vázquez dijera que no pasaba nada por haber fallado a espadas y no triunfar, yo añado, que si pasa, que en Madrid pocas veces sale, un regalo como ese y que del éxito al anonimato hay un abismo. ¡Ya lo creo que pasa!

Desesperanza por el contrario es lo que debe sentir el empresario de la plaza cordobesa de los Califas que en su segunda de feria y con los “victorinos” anunciados, solo logró cubrir la  mitad de su aforo. Esperanza y no Aguirre, sino en  José Tomás es la que tiene los madrileños por ver al distinguido con la Medalla de Oro al merito de las Bellas Artes por su fomento y difusión del arte y la cultura, taurina, añado por mi parte, que dio las gracias a su manera en Granada, cortando dos orejas y un rabo.

 

Fernando Gª Terrel.
COPE, 27-5-08.

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