

EL MENTIDERO
EL AÑO DE PONCE.
Cuando el año da sus últimos coletazos, los del “Mentidero” de la Casa de Andalucía, nos vamos al campo andaluz para contemplar en su salsa las ganaderías de reses bravas. Este año, este puente, partimos hacia Huelva. Cuando el calendario se va quedando sin días, es momento de reflexión, de hacer examen de conciencia taurina, por eso hoy quiero “poncificarles”, o lo que es lo mismo, hablarles de Ponce, Don Enrique que no hace mucho tiempo, fue victima propiciatoria de los ataques, que desde Méjico, le hizo su colega José Tomás sobre su forma de torear, por su distanciamiento de las reses en los lances.
Quizás el de Galapagar, no dijese esas palabras pero fueron puestas en su boca por algún maleficente y al igual que su amigo Boadella y muchos mas, leí el desatino y aunque no soy poncista, ante su educado mutis, quiero salir al paso con mis argumentos que no son otros que el reconocimiento a su profesionalidad, técnica, inteligencia, lentitud de su toreo, entendimiento de los toros, a los que les hace la faena precisa logrando que todos sirvan, su trayectoria, que le ha elevado a la cima, sin que se le hayan subido las ínsulas.
Tampoco fui de Espartaco pese a las cualidades personales y taurinas que también le adornaban. Ambos guardan cierta similitud en su profesionalidad, técnica o pundonor y sobre todo en su condición humana. Saben ser y estar dentro y fuera de los ruedos con la naturalidad que ambos imprimen a sus comparecencias en público. Son honestos consigo mismo y sencillos con los demás.
Ponce es figura del toreo y así lo ha demostrado, incluso la pasada temporada, en que ocupando el décimo lugar del escalafón con 60 actuaciones, solo 11 veces lo hizo en plazas de tercera categoría y sin embargo lo vieron en 25 ocasiones en plazas de segunda y nada menos que treinta y una en cosos de primera. Comparaciones aparte, vemos como los mediáticos que encabezan el escalafón: Manuel Díaz, Jesulín o Fran Rivera solo han comparecido en plazas de primer orden en media docena de veces, habiendo sido en las de tercera y en algunas de segunda donde consiguieron la mayoría de sus éxitos.
El estamento taurino, cultural y oficial, que se ha enterado de sus meritos, lo ha declarado toreo del año. Su trabajo, su arte ha sido reconocido, premiado y distinguido como no lo había sido hasta ahora ningún otro matador, prestigiándose él y de paso la Fiesta Nacional.
Por practicar el ejercicio de virtudes personales y profesionales, ejemplarizando a la sociedad en general y para gloria de la Tauromaquia ha sido galardonado con el “IV Premio Antonio Bienvenida” a los valores humanos por el “Circulo Taurino, Amigos de la Dinastía Bienvenida”.
Al haber destacado en la creación artística y cultural, prestando un servicio notorio al fomento del arte, de la cultura y conservación del patrimonio, el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro a las Bellas Artes 2007, al igual que al periodista castellonense Manuel Moles.
En reconocimiento a su carrera y los valores culturales del toreo, fue nombrado académico por la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Artes de la Ciudad de Córdoba. En su ingreso en esta Institución leyó un estudio sobre el “Arte y Técnica del toreo”, casi nada. Pasando a ser de esa manera el primer torero académico de la historia.
Todo eso y mas, lo ha conseguido sin que nadie le regalase nada, por haber sido el torero mas importante de los últimos tiempos, haber permanecido tantos años en la cumbre gracias a su valor, ciencia, poderío y arte que ha desembocado en una maestría, perfección artística, plástica inigualable y sobre todo por haber sabido crecer desde niño en la nobleza, sencillez y calidad humana.
Ojalá cunda el ejemplo.
Fernando Gª Terrel
COPE, 4-12-07.